
Cada 4 de marzo se celebra el Día Mundial de los masmelos, una fecha que pone en vitrina a uno de los insumos más versátiles de la repostería contemporánea. También conocidos como marshmallows o nubes, estos dulces destacan por su textura esponjosa y sabor suave, cualidades que los han convertido en acompañamiento clásico de bebidas calientes y postres de temporada.
El origen de los masmelos se remonta al Antiguo Egipto, donde se elaboraban con la savia de una planta mezclada con miel, reservada para rituales y consumo de élites. Con el tiempo, esta preparación evolucionó en Francia y luego en Estados Unidos hasta convertirse en la golosina ligera y esponjosa que hoy se conoce.
Entre las preparaciones tradicionales figura su tostado al fuego, especialmente en recetas como los s’mores, donde se combinan con chocolate y galletas. También se integran en chocolate caliente, brownies, cupcakes y tartas, aportando volumen, textura y contraste visual en vitrina.
A propósito de la fecha, estas son algunas recetas donde el masmelo forma parte integral de la preparación:
- Brownie con cobertura de masmelos gratinados: Se elabora un brownie tradicional de chocolate semiamargo y, antes de finalizar el horneado, se añade una capa de masmelos en la superficie. Se devuelve al horno durante 3 a 5 minutos hasta que se fundan y doren ligeramente. El resultado es una cobertura elástica que aporta contraste entre crocante y cremoso.
- Tarta de chocolate con relleno de masmelo: Base de masa quebrada horneada previamente. Se rellena con ganache de chocolate y, una vez fría, se cubre con crema de masmelo batida (claras montadas con almíbar caliente) que luego puede flamearse para lograr acabado tostado tipo merengue suizo.
- Galletas rellenas de masmelos: Masa de galleta tipo americana con centro de masmelo. Durante el horneado, el interior se funde generando un núcleo suave que se solidifica parcialmente al enfriar, aportando valor sensorial y atractivo en corte transversal.
- Malteada de vainilla con masmelos infusionados: Base de helado de vainilla y leche fría. Se incorporan masmelos ligeramente fundidos previamente para integrarlos en la mezcla. Puede finalizarse con topping de masmelos mini y sirope de chocolate para potenciar presentación.
La efeméride no solo dinamiza el consumo estacional, sino que ofrece oportunidades para desarrollar productos especiales de edición limitada. El masmelo, lejos de ser un simple acompañamiento, puede convertirse en protagonista dentro de propuestas dulces que combinen técnica, textura y diferenciación en carta.





